domingo, 30 de agosto de 2009

"Las cosas claras"


- Creas Confusión.
- ¿Dolorosa?
- En las mañanas de 8 a 9.
- Ah... Es la mejor... ¡Creativa!
- Desorganizada en los cajones.
- Verdadera.
- Angustiante en mi interior.
- Auténtica.
- Derramada.
- ¿Qué?
- Derramada.
- Ah... ¿qué cosa?
- La confusión.
- ¿Dolorosa?
- En las mañanas de 8 a 9.
- Ah... Es la mejor... ¡Creativa!
- Desorganizada en los cajones.
- Verdadera.
- Angustiante en mi interior.
- Auténtica.
- Derramada.
- ¿Qué?
- Derramada.
- Ah... ¿qué cosa?
- La confusión.
- ¿Dolorosa?
- En las mañanas de 8 a 9.
- Ah... Es la mejor... ¡Creativa!
.

¿Entonces?


- Yo te quiero.
- Yo no te aguanto.
- ¿Por qué?
- No sé. Tus modos, tu forma, tu olor.
- Uff! Cuando te pones así no te soporto.
- Entonces, yo te quiero.
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lunes, 24 de agosto de 2009

"Tío Alberto"




Es el hermano de mi madre. Hombre exquisito, si los había por entonces, hablaba inglés y francés a la perfección. Cuidaba su presencia y modales, adoraba el té de las cinco. Sabía de pintura, fotografía, de vinos y de mujeres de alto standing. Una mezcla de filósofo y poeta soñador que hablaba del amor y de sus largos viajes. Sobre sus faldas recorrí mundos de fantasías y relatos inconclusos que cambiaban en cada visita.
Por entonces estaba abocado al conocimiento del offset. Todo impreso que pasaba por sus manos iba a dar bajo su lupa, “el cuenta hilos”, como le gustaba llamarlo a él. Me mostraba las distintas tramas y me hablaba de los últimos avances de la fotocomposición.
En realidad para entonces todo lo que estaba cerca de él pasaba por debajo de su lupa. Telas, comidas, insectos, flores y aquella tarde yo, que contaba con trece años y un cuerpo que empezaba a bullir por todos lados. Fue en el garaje de casa cuando me dijo
“A ver, ponte ahí”
Y tras observarme detenidamente agregó
“ Tienes muy buen nivel de fluctuaciones asimétricas”
Un gesto interrogante se dibujó en mi cara
“¿Qué tengo?”
El se acercó y tocó mis pechos que para entonces habían estallado en mi cuerpo, palpó mis nalgas y mis piernas, de manera descarada y abierta pero os aseguro que sin mala intención, simplemente como quien toca un objeto para corroborar lo que piensa de él, y respondió.
“Buenas fluctuaciones asimétricas”
Reí y pregunté.
“¿Y eso es bueno?”
“Sí, muy bueno”
“¿Significa que soy bonita?”
”No”
“¿Entonces qué significa?”
“Significa que eres atractiva, muy atractiva”
“Por eso, que soy bella.” Afirmé.
“No. La belleza es ausencia de dolor.” Replicó con absoluta seguridad.
“¿Entonces qué?”
“Ser atractivo no tiene que ver con la belleza sino con las fluctuaciones asimétricas. Eso es lo que hace que una persona se sienta atraída por otra, no su belleza”
Aún desconcertada pregunté.
“¿Y eso me hará feliz?”
“No” Y tras hacer una pausa mirándome directamente a los ojos agregó.
“La felicidad, y esto es importante no lo olvides nunca, es la ausencia de miedos. Vive. Vive sin miedo y serás feliz.
Lo que harán tus fluctuaciones es que tengas muchos pretendientes hija mía y debes prepararte para ello, así que habla con tu madre, ella sabrá orientarte al respecto”
Luego de esta última frase dejé el garaje curiosa ante algo nuevo que debía aprender y fui directo a interrogar a mi mamá que estaba trabajando en la cocina. Ella me preguntó de dónde había sacado esas cosas y relaté, con la inocencia de la edad, la situación del garaje con el tío Alberto. Cuando llegué al momento en que tocó mis pechos, mi culo y mis piernas, noté que ella empezó a palidecer. Tras escuchar todo el relato, secó sus manos con el paño de cocina y se dirigió al garaje donde el tío Alberto seguía pasando objetos bajo su lupa.
Inmediatamente estalló la discusión, el tío se mostró ofendido por las afirmaciones de mi madre. Consternada y sabiéndome ahora responsable del conflicto, me dirigí al garaje para salir en defensa del tío Alberto. En cuanto lo hice la reacción de mi madre fue cruzarme la cara con dos bofetones y mandarme a mi cuarto. Al tío le dijo que no volviera por nuestra casa y que si lo hacía hablaría con mi padre y si hacía falta también con la policía.
Esas palabras cerraron la discusión.
Desde mi ventana y con lágrimas en los ojos, vi marcharse al tío Alberto. No le he vuelto a ver. En la mesa de garaje dejó su lupa, y estoy segura que para mí.
Con el tiempo y a cuenta gotas llegaban noticias de él. Alguien lo vio en Londres tomando el té de las cinco, recién llegado de África donde había pasado dos años estudiando la mariposa del geranio. ¡Seguro, ese es mi tío!
Las veces que intenté hablar con mi madre al respecto de aquella situación se mostró inflexible con el tema. Y mucho más cuando llegó la noticia que andaba por Viena con una jovencita de veinte años. Para mi madre esa era la prueba cabal que su hermano era un degenerado.
En cuanto a mí, sigo pensando que no hubo obscenidad en su gesto y arrastro la culpa del destierro familiar del tío Alberto.
Por cierto tenía razón, mis fluctuaciones asimétricas atraen muchos pretendientes. Todos pasan bajo la lupa de mi tío que es lo único que conservo de él, junto con aquel concepto que me quedó grabado ese día.
“La felicidad es la ausencia de miedo. Vive. Vive sin miedo y serás feliz”

Los otros colegas
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jueves, 20 de agosto de 2009

"Huellas"


Caminé por la orilla
dejando que lavara mis pies
y mis culpas.
Inexplorado territorio,
desgrana dolorosos sueños
que escapan como agua
entre las manos
e inquietan mi eternidad.
Con la pureza o la soledad
cercana al hombre,
rememoro las tres amistades
que comparten mi mesa.
Mi palabra,
es la palabra de aquel
que se despide
del tiempo innecesario.

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jueves, 13 de agosto de 2009

"¿Ser?"


No estoy seguro de nada
¿Seré quién creo ser?

No me veo.
No me veo reflejado.
No me veo reflejado en los demás.
En los demás.
Demás...

¿O sólo es una imagen?

De más.
Creada.
Para ti.
Para mí.

¿Siento lo que siento?
¿Hay forma de saber?

¿Ser?

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domingo, 9 de agosto de 2009

"La última ventana"


Estoy algo incómodo con esta ropa; estas telas de raso nunca fueron mis favoritas.
Desde aquí, ¿cómo explicarlo?... Es como mirar a través de un marco o una ventana sin cristal a la que se asoma gente. A veces uno, tres, cinco... quedando vacía por momentos.
La mayoría son personas que conozco. Permanecen un rato. En silencio nos miramos. Ellos expresan su dolor. Traen recuerdos, muchos recuerdos de momentos compartidos. Algunos lloran, otros no. Pero todos sufren como si al otro lado del marco las cosas no fuesen bien.
Pienso en atravesarlo para abrazarlos y consolarlos, pero algo en mi interior me dice que no es posible a pesar que no hay nada que lo impide.
Veo asomarse varios hombres vestidos de negro que no conozco. Se escuchan llantos cada vez más fuertes. Ahora se asoma mucha gente a la ventana, sufren. Se produce un vacío y reaparecen los hombres de negro. Traen una tabla con la que cierran el marco impidiéndome ver, pero eso no consigue acallar los llantos y los gritos de dolor. Reconozco las voces. ¡Dios mío!, ¿qué está pasando?
En mi lado se ha hecho la oscuridad.
Siento pasos y que todo a mi alrededor se mueve; un último movimiento claramente descendente hasta parar en un lugar que huele a húmedo. Escucho el sonido de palas clavándose y el golpe de la tierra cayendo sobre la tapa.

“Un momento... yo no debo estar aquí, hay un error... yo aún tengo sueños...”

Escucho voces a mí lado... ¿¡A mi lado... !?

¿Quién es?
Uno nuevo que trajeron.
¿Qué está diciendo?
Lo que decimos todos al llegar.
Ah, ya se dará cuenta y se acostumbrará.

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miércoles, 5 de agosto de 2009

"Deseos"


Abstraído estoy
en las voces del ensueño,
que se ha convertido
en amigo íntimo
e indaga en los rincones del alma.
Tu contorno,
dibujado en el lecho
de mi recuerdo
escucha mis palabras de solo.
Evoco tu risa y tu gemir
signos del amor
en estaciones ocultas.
Sé que tus pechos necesitan
el ritual de mis manos
para volverte hembra
al borde de la locura.
Esto soy
en la desnudez de mi cama,
la leyenda del amor
se transforma en deseo
y en sed
de beber tu cuerpo.

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lunes, 27 de julio de 2009

"Milagros"


Caminábamos unos pasos por detrás del tío Osvaldo cuando una mujer vestida de blanco se interpuso en nuestro camino y nos apretó contra su regazo, a continuación un estruendo ensordecedor, una luz cegadora y fuimos empujadas al suelo. Empecé a sentir un fuerte ardor en todo el cuerpo, vi a mi hermana con la ropa en llamas y gente que se abalanzó sobre nosotras y nos golpearon con sus chaquetas y luego corrieron hacia otros dejándonos en el suelo.

La policía no creyó en nuestro relato, la abuela sí y ya en privado nos pidió lo contáramos una y otra vez con lujo de detalles...

A nuestro alrededor gritos, cristales rotos, tiendas en llamas, gente deambulando perdida y otros por el suelo aullando de dolor, había quien ya no se movía, brazos y piernas separados de los torsos y el humo que salía de los cuerpos incluso de los nuestros y el río rojo en toda la calle... un río rojo... eso había a nuestro alrededor.

La abuela siempre dijo que fue un milagro. Así lo sigue contando hasta el día de hoy, “Un milagro”.

Quise buscar a mi tío pero la mujer del vestido blanco reapareció entre nosotras, calmó nuestro llanto y me dijo que mi tío seguramente estaría bien, nos cogió nuestras manos y nos sacó de allí. Con voz angelical empezó a cantar una canción que nos fue enseñando verso a verso a medida que caminábamos...

Cuando lo conté, la abuela se puso pálida y se tuvo que sentar, luego me pidió que volviera a describir a esa mujer.

Nos detuvimos en una plaza un momento a descansar, ella con sumo cuidado, fue quitándole la ropa a mi hermana sin dejar de cantar, vi como la piel se despegaba junto con la ropa dejando la zona en carne viva, otras partes estaban con llagas y ampollas y algunas muy enrojecidas, también vi como la piel se curaba de inmediato en el momento que ella pasaba su mano sobre las partes afectadas...


“Un milagro” seguía repitiendo la abuela mientras corría al cajón donde nunca se nos dejaba tocar, donde guardaban las cosas importantes, revolvió un rato entre papeles y viejas fotos.

Luego hizo lo mismo conmigo, tenía una voz hermosa y su cuerpo olía a jazmines, pude apreciarlo cuando nos abrazó fuertemente diciendo que nos quería, nosotras también nos abrazamos fuerte a ella, sentí que la quería...

Por fin, trajo una foto en la que había una pareja en su día de bodas, esa era la mujer, allí estaba vestida de blanco. La abuela me contó la historia de esa pareja, mi historia, por primera vez me hablo de ellos y del accidente que habían sufrido a poco de nacer mi hermana...

Desnudas pero sin rastro alguno de lo sucedido en la piel seguimos caminando de su mano y cantando. Cuando los policías detuvieron su coche frente a nosotras bajaron y preguntaron que hacíamos por ahí caminando solas a esa hora, me giré para decirles que estábamos con ella y ella ya no estaba, entonces les conté lo que había pasado frente al centro comercial y nos llevaron a la comisaría, nos hicieron preguntas, nos dieron ropa y comida, la abuela no tardo en llegar, nos abrazó entre lagrimas sin parar de preguntarnos “¿Dónde habíamos estado...?¿Dónde habíamos estado...?

Encontraron el cuerpo del tío Osvaldo y llevaban dos días buscándonos a nosotras, eso es algo que aún no puedo explicar, ni como aparecimos tan lejos del lugar donde sucedió todo. Sí, era ella...
A pesar de los años que han pasado mi abuela cada vez que habla de esto sigue diciendo entre lagrimas "Un milagro, un milagro”
Sí, era ella...

domingo, 26 de julio de 2009

"Mareas"


como la Mar
te acercas
te alejas
a tu ritmo
a tu hora
deseoso
espero
inmerso
en mi locura
de lágrimas
sofocadas
recibo la caricia
de tu espuma
miles de burbujas
que se esfuman
de tu sabor
sediento quedo
suplicante
frente a la Luna

martes, 21 de julio de 2009

"Silencio"



Siempre he buscado el silencio sin hallarlo en ningún sitio. Por mucho que viajé no he dado con él. Durante años busqué en lo alto de las montañas y encontré sonidos, quizás ecos de silencio y voces que aunque lejanas tenían mucha presencia. Renuncié a mi búsqueda. Bajé al valle y las voces crecieron y se mezclaron con la gente en los mercados, en las fiestas de los pueblos llenos de música y danza. Dejé que mi cabeza se llenara de palabras del pasado y del presente, me metí de lleno en el mundo que había evitado durante años, fui inundado por el ritmo de los instrumentos, bailé, bailé, bailé... y fue en ese instante cuando se hizo el silencio total.

miércoles, 15 de julio de 2009

"Condenada"

Dali "Geopoliticus"
Mi cuerpo, condenado a "la escudilla de cobre" conoce de nuevas galerías que roes lentamente. Inconsciente, te dejé entrar. Caminas abriéndote paso a través de mis carnes todavía rojas, hasta dejarme vacía, con una pulsión interna que ya no seré yo, serás tú.


lunes, 13 de julio de 2009

"Reencuentro"




¡Santo Dios! Puntual, siempre a las once.

¡Dios Santo! Que guapa está, como siempre. Aún hoy cuando la veo me enamoro, cuesta comprender por qué no pudo ser. Y sigo preguntándome y no, que no hay respuesta. Quizá la situación económica, o el estatus general, o que sé yo.

No has perdido la profundidad de tu mirada, siempre me gustaron tus ojos, todo tú. Que pena no pudiste esperar por mí. Nunca entendiste mis necesidades.

“No nos entendemos”, ante cualquier diferencia tú decías que no nos entendíamos, y no era cierto, yo te comprendía como nadie te puede haber comprendido nunca, y me abrí a ti para que tú también vieras mi alma y te amé profundamente y me amaste. Por eso no lo comprendo, porque sé que amaste.

Estúpidamente siempre creíste que me sentía superior por mi condición, no era así, nunca fue así, pero tú no lo aceptaste. Fuiste el hombre que me hizo sentir mujer, fui valorada, cuidada y mimada como nunca lo hizo nadie, pero no lo entendiste. Quizás tu orgullo te llevó a tomar distancia.

Podíamos ser felices, lo sé, teníamos una oportunidad pero no quisiste. Simplemente primaron otras cosas. Estuve muy enfadado contigo, ya no, los años curan pero no apagan el deseo de amar y ser amado y cuando te veo...

Esperé tu regreso día tras día, maldito seas, solo te pedí un poco de tiempo para aclarar mis ideas, mis sentimientos confusos por esos tiempos.

Me pararé frente a ti y te diré que no pude sacarte jamás de mi corazón, que he andado toda mi vida llevando tu recuerdo en la piel, tus besos en mis labios, y el sonido de tu voz diciendo “te amo”, en mi alma. Se reirá de mí. Menos mal que ahora mira hacia abajo, supongo que al verme me reconocerá, en realidad no lo sé.


Me encantaría cogerte de tus gastadas solapas y decirte que te amo, que siempre te he amado aunque tú no lo creas, decirte que aún me estremezco ante el recuerdo de tus manos recorriendo mi cuerpo. Tenerte cerca me trae el olor de tu cuerpo y te evoco. Al verle se me va el alma con él. Debería detenerme ante ti, pero no soy capaz, seguro que no me reconoce, quizá mañana.

Pero hoy no, mejor esperaré a mañana a las once. Mi alma se va contigo amor mío.

- ¿Bailamos?
- Bailemos.


Pueden leer los relatos que los demás compañeros han escrito sobre la misma foto pinchando los siguientes links:

http://visionesdelaluna.blogspot.com/2009/07/verdad-inventada.html

http://nuevepuertas.wordpress.com/2009/07/13/lo-inevitable/#more-3884


sábado, 4 de julio de 2009

"Ella, Él"


Ella llegó y mientras tomaba el café que él le sirvió no paró de platicar. Relató las vicisitudes de su día de trabajo con lujo de detalles. Lo típico de una oficina, las órdenes del jefe, los comentarios de la envidiosa de facturación, las miradas del cerdo de la limpieza, que se demora en recoger la papelera de su escritorio sólo por mirarle las piernas.
Ella habló de todos ellos pero no habló de ella, que era lo que esperaba él.
Él escuchó en silencio las historias ya conocidas y luego hizo suyo el turno. Contó su día, la tarea compartida con los colegas, las gracias de Chano, lo complicado que se presentaba la semana de trabajo y se explayó detallando la conversación que tuvo con un amigo.
Él habló de todo eso pero no habló de él, que era lo que esperaba ella.

miércoles, 1 de julio de 2009

"De tu alma"

Se sumerge el alma en intrincados laberintos que ella misma no comprende.

La pegajosa cotidianeidad que corroe mentes y cuerpos de manera inefable.

Amores, que transmutan en pasiones engañosas, en desiertos lascivos, en deseos vacuos.

Sin sentido se desgrana el rosario cada día y se lleva el pan a la boca.

El tedio como excusa, oculta la cobardía.


martes, 30 de junio de 2009

"Premios"

El blog “Mi pluma de cristal” me ha otorgado los siguientes premios:

“Premio Solidaridad”






"Premio Pluma de oro"






Muchas gracias María, se que los entregas con mucho amor y es para mí un gusto y un honor recibir tus premios y lucirlos en mi blog


lunes, 29 de junio de 2009

"Urgencia"

Fotografía hecha por Eugene Smith

Pueden leer los relatos que los demás compañeros han escrito sobre la misma foto pinchando los siguientes links:

http://visionesdelaluna.blogspot.com/2009/06/donde-estas.html

http://nuevepuertas.wordpress.com/2009/06/29/shock/


Por mucho que se planifique el momento nunca sucede como se ha pensado.
Llevaba días esperando el instante de salir corriendo hacia la maternidad. Dos meses hace que terminamos de preparar la habitación del benjamín que llegará a la familia y dos semanas lleva el bolso con todo lo necesario junto a la puerta de calle, sólo faltaba que mi mujer diera la señal de partida. Anoche empezaron las contracciones, si por mí fuera hubiera salido corriendo a la primera pero ella dijo que aún no era el momento. Pasé la noche vestido y caminando de un lugar a otro de la casa esperando el instante de salir. Fue hoy sobre las siete de la mañana cuando ella dijo – Creo que es hora Roberto, llama a la clínica y avisa que vamos de camino – santo cielo, a correr, que torpe, que torpe me puse, para empezar sentí que no podía conducir y mientras ayudaba a Sara a bajar hasta la calle llamé un taxi, la dejé esperando y corrí hasta el piso a buscar el bolso que había dejado atrás “tranquilo tranquilo” me repetía mientras corría por las escaleras. Ya de regreso en la calle mi mujer, entre risas, preguntó si había cogido la cámara para filmar la llegada de Javier, vuelta a correr escaleras arriba y abajo. Llegué a la acera en el momento que arribó el taxi, subimos en la parte trasera y fuimos haciendo las respiraciones que ejercitamos con la matrona, a la llegada a la clínica mi mujer estaba pálida, con gritos y gestos de dolor que calaban en lo profundo de mi impotente alma. Una secretaria me pidió firmara unos papeles en tanto que un asistente acompañó a Sara hasta su habitación. A mí llegada, ¡Dios! casi se me para el corazón al comprobar que la cama estaba vacía. Apurado consulté a la secretaria de planta y me informó que la habían llevado al paritorio de urgencias y agregó - ¿Nervioso? – cerrando la pregunta con una amplia sonrisa. Dejé el bolso en la habitación y cámara en mano llegué al paritorio, allí me dieron ropa adecuada para entrar al quirófano, nervioso lavé mis manos y me vestí con premura y sin perder mi torpeza habitual ya que no sabía donde ponerme para no molestar, esperé como me indicaron mientras preparaban a mi mujer. Vi el ir y venir de las batas celestes y verdes que se movían con naturalidad y me sonreían a su paso. Fue luego de un momento infinito cuando noté un cambio brusco en el ambiente, los movimientos se hicieron urgentes, las sonrisas se transformaron en muecas de preocupación y ya no me miraban a su paso. Alguien salió del quirófano y me dijo que había complicaciones que no iba a poder entrar al paritorio y que por favor esperara fuera. Quedé mudo, petrificado con millones de preguntas que no pude o no quise hacer por miedo o por no demorarlos en su atención.
Una joven me acompañó hasta la cocina de la planta, me sirvió café y tras decirme que no me preocupara, que todo saldría bien se marchó.
He llegado varias veces hasta la puerta del quirófano, he fumado varios cigarrillos uno tras otro, me he servido varias tazas de café. Tiemblo por dentro sin poder dejar de pensar en las peores opciones. Todas las dudas, todos los miedos no expresados durante meses salen a la luz. ¿Qué pasó... qué pasó? Nadie nos dijo que esto podía pasar, todo lo contrario, hasta aquí todos eran buenos augurios y planes de eterna felicidad.
La angustia abraza todo mi ser, los segundos que marca el reloj de pared son rocas que aplastan mi fe en cada golpe de aguja que no puedo dejar de oír, y un solo grito en mi mente ¡Dios por favor no me haga esto, no me haga esto!

sábado, 27 de junio de 2009

"Desierto"


Llevamos días caminando por los médanos sin tener la certeza que el rumbo es el adecuado. Todos seguimos al Capitán y confiamos que Dios y él sepan hacia donde vamos. Ya en la primera semana perdimos varios hombres vencidos por el calor, ahí quedaron en medio del arenal, cogimos su agua, sus armas y municiones y seguimos andando. Durante el día el sol calentaba la arena hasta ponernos los pies al rojo vivo, en las noches una leve brisa nos permitía tomar un poco de aire para enfrentar el día siguiente. Paso a paso seguíamos perdiendo hombres, luego fueron las armas, cuyo peso ya no soportábamos, las que fueron quedando por el camino. Cada médano se alzaba frente a nosotros como una pared infranqueable, sólo la esperanza de ver algún rancho al otro lado y los gritos del Capitán nos daban las fuerzas para subir las cuestas, y al llegar arriba, nada. El mismo paisaje a todos lados. Sólo unos ocho hombres, de los veinte que partimos, seguíamos la huella que iba dejando el Capy al frente de la columna. El agua llegó a su fin y empezamos a usar las cantimploras para orinar dentro de ellas hasta la última gota, que luego nos bebíamos para poder sobrevivir. Delante de mí cayó Miguel, el segundo de la fila, la columna siguió andando, solo el Colorado se detuvo a su lado. Ya estábamos descendiendo un médano más, cuando el Capitán me mandó volver atrás a ver que pasó con Miguel y el Colorado. Como pude desandé el camino y al llegar arriba vi al Colorado inclinado sobre el cuerpo de Miguel. Me dejé caer cuesta abajo y rodando llegué casi a su lado. El Colorado, cuchillo en mano, levantó la cabeza que tenía clavada en el cuello de Miguel y me miró. Ahí vi el profundo tajo que le había hecho en la vena gorda del cuello y de la que estaba chupándole la sangre que ahora manaba a borbotones. Tuve ganas de patearle su roja cabeza, pero cuando con un gesto me invitó a beber no pude más que tirarme de lleno al cuello de Miguel. Chupé hasta que el Colo me apartó con su mano para seguir bebiendo él, creo que Miguel ya no respiraba, pero ahí estuvimos chupando de él hasta secarlo. Luego apuramos el paso para alcanzar a la columna. Ni un pueblo, ni un rancho, ni una nube que nos trajera un poco de sombra. El paisaje fue cambiando y del arenal salimos a un llano de tierra dura, reseca y resquebrajado que hacia años que no veía una gota de agua. El silencio en los hombres auguraba un final trágico para todos, o quizá fuera que nadie tenía saliva para mover la lengua dentro de las bocas pastosas a las que no llegaba ya ni una gota de orín desde hacía días. A pesar de todo, el cambio de terreno trajo nuevas esperanzas en los hombres que a duras penas trastabillábamos un paso tras el otro. Llevábamos días avanzando en el llano reseco, cuando vimos la imagen de una mujer hermosa tendida sobre el terreno, llamándonos con un gesto suave, invitando a todos los hombres a poseerla. Esto desato la enajenación, empezamos a correr hacia ella, nos empujamos y peleamos unos contra otros para hacernos dueños del preciado trofeo que nos esperaba delante. Los gritos del Capitán nada pudieron hacer por detener la locura de la tropa. Finalmente después de dura pelea, el Colorado y yo éramos los únicos en pie, nos miramos y no quisimos pegarnos, quizá porque éramos cómplices en el destino de Miguel. Ambos salimos corriendo y quien llegara primero sería del dueño del botín. Corrí, corrí con todas mis fuerzas y a medida que avanzaba la hermosa mujer se alejaba de mí. Corrí hasta caer sin posibilidad de dar un paso más. Allí quedé, no sé cuanto tiempo hundido en un abismo oscuro hasta que me levantaron y me obligaron a seguir caminando, era el Capitán y lo que quedaba de la magullada tropa. Más adelante levantamos al Colorado. De la mujer no había rastro alguno. Seguimos andando, íbamos todos en la misma dirección pero ya no manteníamos una formación, ahora parecíamos almas en pena deambulando en un infierno desierto. Los buitres rondan sobre nuestra cabeza, si hay buitres habrá agua cerca. Sólo el Capitán mantiene su paso y yo, que me he obsesionado en no perder su rastro, y en confiar que él nos sacará de aquí.

jueves, 25 de junio de 2009

"Malevo"



Antes del alba se oye llegar el taconeo de los hombres en los húmedos adoquines por ambos lados de la esquina. Todos llegan puntuales a la cita, Don Anselmo con sus laderos inseparables el Chato y el Ñato, y el joven llegó con dos desconocidos, como él. El lugar era perfecto, un baldío al costado del puerto y por detrás del matadero.
Los hombres se pararon frente a frente y se junaron por debajo del sombrero sin rencor.

- ¿Cuál es tu nombre? (dijo el Anselmo)
- ¿Y qué más da viejo? Si en poco no lo va a podé pronunciar.
- ¿Tan seguro vení?
- Ansí de seguro vengo ( respondió el joven sin que se le arrugara la jeta)
- Te veo muy pendejo. ¿Has matáo a muchos?
- A usted no le importa. Vamos a lo que vinimo (contestó a la vez que se abría el saco)
- La pucha que estás apurao pa morirte che... (y las miradas se chocaron en los ojos) Vos me querés robar el tiempo.
- Usted ya está acabao don. Aura es mi hora y basta e parlarla que no quiero me agarre el alba.
- Como gusté (y mirando a sus hombres agregó Anselmo) No vamo hace esperar al forastero.

A una señal se abrieron todos los laderos formando un circulo en silencio, como meros testigos para dar fe que ninguno pega el madrugón y que gane quien gane la lucha ha sido limpia, la puñalada certera y la muerte rápida; ya se cansarán luego de contar una y otra vez entre caña y caña como fue el enredo.
El joven se ajustó el lengue y el sombrero, se quitó el saco y lo enrolló en un brazo, con la otra mano sacó el cuchillo de su espalda. Anselmo, de toda la vida peleó con el saco puesto, metió la mano en el costáo izquierdo y sacó el fierro afilado que a tantos había matao. La Luna atravesaba la bruma de la noche haciendo brillar las serpientes de metal que iniciaron su danza. En círculos arremolinados como al compás de un 2x4 se movieron los hombres. Los tamangos giraron precisos levantando el polvo del terreno, los facones chocaban buscando el cuerpo del otro. Un planazo en el rostro sorprendió al joven y rápido Anselmo le entró recto al costáo, crujieron las costillas al romperse y la mano llegó hasta el mesmo corazón. Se le vio caer con lo ojo dado vuelta, ya muerto asegún cuentan.
Anselmo limpió el cuchillo en la camisa del joven y se lo guardó calientito en el costáo. No quiso ni preguntar su nombre – Mejor no saber el nombre de los muertos – pensó. - Vendrán otros como este - se dijo pa sí, sabiendo que algún día será él quien no regrese al bar a chuparse unas cañas y así acrecentar la leyenda.
Por donde vino, con paso tranquilo se marchó con sus hombres, antes que llegara el alba

(Homenaje a la palabra “Malevo” ganadora del concurso propuesto en Internet por la Real Academia)

Debido a algunos correos que señalan la dificultad de comprender el texto por algunas palabras que no se conocen les adjunto este “petit” diccionario.


Malevo: Hombre matón y pendenciero que vivía en los arrabales de Buenos Aires.
Laderos: Persona que secunda a otra, particularmente a un caudillo
Se junaron: Se miraron
La jeta: La cara
Pendejo: Joven
Saco: Chaqueta
Parlarla: Hablar
Pegar el madrugón: Adelantarse a traición
El lengue: El pañuelo que se lleva al cuello.
Tamangos: Zapatos.
Facones: Cuchillos
Planazo: Golpe de plano dado con la hoja del cuchillo.
Chuparse: Beberse.
Caña: Bebida alcohólica.

viernes, 19 de junio de 2009

"Buscado"



Quisiera saber de mí, ese mí que desapareció arrastrado en la corriente del dolor. Lo vi, lo vi de lejos luchar en ese río embravecido y nada pude hacer.

Cuando me di cuenta ya estaba atrapado por un remolino que me hundió hasta golpear contra el lecho, en ese momento sentí como el aire y los sueños se escapaban de mis pulmones sin que pudiera evitarlo, un dolor profundo en mi pecho me llevó a presagiar lo peor.

Corrí a lo largo de la orilla, fui testigo de cómo se debatía en medio de una corriente que lo hizo desaparecer, permanecí allí expectante.

Luego de golpear contra el fondo rocoso sentí que la corriente me soltaba, me esforcé hasta alcanzar la superficie y al salir tomé una bocanada profunda de aire y esperanza e intenté ubicar la orilla, luché hasta sentir que una fuerza superior a mí me arrastraba nuevamente.

Volvió a sacar la cabeza por un momento y tratando de salir de ese dolor agitó sus brazos, pidió ayuda, me paralicé, tuve miedo por mí.

Intenté volver a respirar pero ya no pude, apenas si conseguí sacar mis manos, mi boca se abrió para gritar pero el dolor lo inundó todo, mi corazón, mis pulmones, mi mente, el paisaje se hizo oscuro y decidí descansar, dejarme llevar.


Su mano se hundió y se llevó fe, esperanza, vida y alegría. Aquí estoy recorriendo las orillas, buscándole, sabiendo que lo que encuentre de mí será horrible de ver, pero seré yo.

miércoles, 17 de junio de 2009

"10.10 am"

A las diez en punto escribió: “Las amo y necesito una oportunidad para demostrarlo. No puedo vivir sin ustedes. La vida así no tiene sentido. Si en diez minutos no me respondes, me quitaré la vida. Las amo.”
Envió este mensaje a través de su teléfono móvil e inmediatamente bajó al tercer subsuelo del parking abandonado con la firme determinación de cumplir con su palabra. Se había convencido que no habría vida sin su esposa y la pequeña Lily.
Dejó su teléfono en un lugar visible y empezó a pasar cuidadosamente grasa de caballo en un tramo de la cuerda como le habían dicho, quería asegurarse que corriera fácilmente y no quemara demasiado la piel. Constantemente miraba hacia el teléfono esperando la entrada de un mensaje o una llamada. Con habilidad realizó un nudo corredizo y luego de varios intentos consiguió pasar la cuerda sobre una viga. Pendiente del teléfono en todo momento, recogió un par de sillas rotas, tres cajones y un trozo generoso de madera que se encontraban esparcidos por el lugar. Se dispuso a crear una base donde subirse. Su mirada paseaba entre su reloj de pulsera y el teléfono móvil. Su cabeza repetía una y otra vez que si no podía rehacer su vida con las personas que amaba, ésta era la mejor opción. No estaba dispuesto a este fracaso amoroso por los celos injustificados, fantasmas del pasado que reaparecían en su presente. No le importaba demostrar con su vida la veracidad de sus sentimientos.
Como pudo, con los elementos que había reunido terminó de realizar una plataforma visiblemente inestable, los tres cajones de base, luego las sillas a modo de cuña y por último la madera conformaban la altura que estimaba necesaria. Miró su reloj, 10:15 Ya habían pasado cinco minutos de la hora elegida. “El silencio es una respuesta” pensó. Se sentó, respiró profundamente... lloró. Al cabo de unos minutos cogió su móvil y con dificultad subió a lo alto de la improvisada plataforma. Colocó la cuerda en su cuello, cerró los ojos, permaneció unos instantes en silencio dándole una oportunidad a la vida.
Con lágrimas, miró el teléfono por última vez solo para confirmar que no habían entrado mensajes. En ese momento, descubrió que su teléfono no tenía cobertura en el subsuelo. Sintió una profunda felicidad, una ola de esperanza recorrió su ser al tiempo que la estructura se desestabilizaba y dejaba su cuerpo pendulando al final del cabo.