lunes, 4 de mayo de 2009

"El regreso de Odile"


Ella llegó al pueblo caminando por la calle principal desnuda y acompañada por un cisne que traía en brazos.
– Al autor... estoy buscando al autor.
Era lo único que repetía. Se la cubrió con una manta y fue llevada a la oficina del comisario que en vano intentó interrogarla, poco tardó en llegar el médico que después de comprobar su buen estado físico determino su traslado a este psiquiátrico.
Al verla llegar quede impactado, su belleza no es de este plano, sus pasos ligeros, sus gestos suaves y correctos hundidos en el silencio, su mirada perdida pero no vacía, colmada de paisajes llenos de color que contrastan con la luna de su piel y la noche de sus cabellos.
La primera vez que habló lo hizo de manera rápida e inesperada, sin dar tiempo a que se tomara nota de lo que dijo. Entre los testigos intentamos reconstruir la historia que contó y lo que se recuerda, es que dijo venir de una tierra lejana y maravillosa en la que vivió feliz junto a su esposo, “después de todo lo padecido” aclaró. Habló de paisajes remotos con cielos transparentes, describió un lago de aguas cristalinas habitado por cisnes y rodeado de un bosque donde abundaban los mejores frutos del reino y en el cual, solía pasear por las tardes cogida de la mano de su ser amado. Pudimos entender que una hermana gemela, antigua enemiga, Odine u Odile, no conseguimos ponernos de acuerdo, yo personalmente me quedé con Odile, invadió sus tierras, los ejércitos se batieron en dura contienda y fueron derrotados, ella y su esposo perseguidos hasta ser acorralados a la orilla del lago. Odile no tardo en llegar acompañada de su corte y desatar su ira esta vez, según dijo, contra su amado que cayó víctima de un extraño sortilegio. Relató que desde entonces lo cuida, le ha jurado amor eterno una y otra vez pero nada cambia en él. En este punto hizo una larga pausa, luego empezó a repetir:
– Alguien cambio el final, alguien cambió el final, alguien cambió el final.
Seguía repitiendo esto cuando la dejamos en su cuarto.


Llevo un año cuidando de ella. No conseguimos que hable, suele estar sumida en un profundo silencio; ni que permanezca con la bata puesta mucho tiempo, ella prefiere su desnudez, su transparencia, tampoco se la ha podido separar de su cisne, la vez que se hizo ambos cayeron en una profunda depresión al punto que los médicos, decidieron permitir que estén juntos ya que eso mejoraba notablemente su ánimo.
La segunda vez que habló estaba yo solo con ella, regresábamos del comedor a su habitación y claramente me pidió:

- Cuando llegue el autor dígale que Sigfried y Odette esperan por él.

Desde entonces espera... simplemente espera, con la mirada fija en su paisaje de ensueño...

7 comentarios:

Lunática dijo...

Atrevida versión.
¡Umm... menudo final para el lago de los cisnes!... Si levantara la cabeza Tchaikovsky y viera a su príncipe Sigfrido, convertido en cisne y a su amada, Odette, en una "locuela" que deambula desnuda buscando al autor de la fechoría, ¿qué pensaría?

¿Será Odile la autora?

Sr. Miyagi dijo...

En efecto, muy buena relectura, colega. Muy contemporánea, y a la vez muy lírica. Me ha gustado mucho. Enhorabuena.

eva luciérnagas y zarzamora dijo...

Excelente, pero algunas de las otras que he leîdo, son buenas, pero que muy buenas.

La tuya tiene mûltiples lecturas y a varios niveles. Yo le cortarîa,el cuello al cisne y avisarîa a Pirandello y a Unamuno, para que se pasaran a leerte.. escuchando a Tchai

Un beso, me gustô, pero que mucho, este relato asesino de sîmbolos.

TORO SALVAJE dijo...

Me enternece Odile.
Tiene otro universo en su cabeza que no podemos ni intuir.
Brindo por ella.

Saludos.

El Ángel... dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Esta experiencia de compartir foto con otros se torna cada vez más interesante, yo al menos aprendo mucho de quienes comentan y de los colegas con quienes se comparte la aventura literaria.

Un abrazo a todos.

Framis dijo...

si, si Tchaikosky lo lee, se le cae la oreja com a Van Gogh, queda sordo como Beethoven, y pior que Stephen Hawkins. (al menos, no sifilítico como San Martín)

Framis dijo...

i mean that i love ur tale